Los primeros tres minutos de la película, el emocionante viaje a través del cosmos, valían por si mismos el coste de la entrada. Tres minutos de belleza impagable que nos lleva a un viaje por el espacio y por el tiempo, desde la Tierra al infinito. Paradas en el Cinturón de Kuiper, la Nebulosa del Águila, la Vía Láctea y los supercúmulos galácticos. En el mismo tiempo que transcurre este viaje visual el universo pasó de la Nada a ser una sopa de hidrógeno y helio.